2011-2016 EL 15-M Y LA REVOLUCIÓN

​Han pasado cinco años y del 15-M queda poco en lo organizativo, aunque continúa siendo la más importante expresión de efervescencia social, política, moral, convivencial y de virtud cívica en los últimos decenios. Para lo principal, el diagnóstico que hice en el libro “Pensar el 15-M y otros textos” (disponible a comienzos de 2012) ha resultado apropiado.
 
​El movimiento del 15 de mayo de 2011 es la primera respuesta popular a la gran fase de declive y decaimiento de las sociedades europeas, que se había iniciado hace bastante pero que la crisis económica comenzada en 2007/2008 ha puesto al descubierto con despiadada claridad.
 
​Desde su constitución el 15-M estaba sometido a una contradicción principal cuya resolución, al ser en imposible, hizo que entrase en una etapa de reflujo al año de constituirse. Por un lado, emergía objetivamente de una crisis global en desarrollo, histórica, inmensa, que sólo un proyecto revolucionario puede solventar. Por otro, era un movimiento de masas en un momento en que éstas tenían (y siguen teniendo, aunque cada vez más cuestionado por la realidad) un estado de ánimo reformista, al continuar mentalmente atadas a los mecanismos del Estado de bienestar, de la sociedad de consumo, de los altos salarios, del hedonismo patológico, etc. propios del pasado inmediato, todo lo cual difícilmente puede subsistir en el futuro.
 
​El 15-M fue revolucionario en lo objetivo, en sus motivaciones y naturaleza última, y reformista burgués en lo subjetivo, en el nivel de conciencia de las multitudes que acudían a las acampadas y las asambleas. Éstas, salvo reducidas minorías, lo que querían no era revolucionarizar la sociedad sino volver al pasado de consumo y servicios sociales casi ilimitados. Deseaban un capitalismo con buena salud y un Estado dadivoso, algo cada vez menos posible. De manera que el conflicto, el choque, entre lo dado, lo que está ahí, y el grado concreto de conciencia de las multitudes hacía inviable que el movimiento pudiera mantenerse una vez dejada atrás la tan colosal como maravillosa euforia e ilusión iniciales.
 
​Así las cosas, el 15-M se ha dividido en cuatro fragmentos. El más numeroso es el de los desencantados, los que creyeron que bastaba con una protesta multitudinaria cómoda, fácil, lúdica y apacible para que todo volviera a ser como antes de 2008. Al comprobar que no se podía lograr prácticamente nada, optaron por recluirse en la vida privada, buscar soluciones personales o emigrar (se habla de unos 500.000 jóvenes que han abandonado el país en busca de trabajo fuera, lo que es una sangría y un horror).
 
​El segundo está formado por los que continúan manteniendo el recuerdo del movimiento, convertidos por lo general en activistas de un reformismo tan estéril comopernicioso para quienes lo practican, pues demandar migajas y limosnas a las instituciones no se aviene bien con la dignidad y grandeza natural del ser humano. Por eso, son colectivos reducidos, desorientados y ya poco activos, carentes de futuro salvo que comprendan cuál ha sido la contradicción principal del 15-M y cómo resolverla.
 
​El tercer bloque es el de quienes han traicionado el espíritu del movimiento y se han integrado en las instituciones. Promovidos por los poderes fácticos y sempiternamente exhibidos en las grandes cadenas detelevisión que el PP dirige, sobre todo La Sexta, son un instrumento populista de la derecha y el resto del statu quo para la renovación del sistema político de dominación y para realizar las transformaciones que necesita el capitalismo multinacional español con el fin de capear la crisis.
 
​El cuarto sector es el de que ha comprendido que la solución estriba en ajustar el nivel de conciencia a las condiciones objetivas, dotando a los movimientos de un proyecto y programa revolucionario integral, el único apto para dar respuesta y resolver los muy grandes y muy complejas interrogantes, dificultades, contradicciones y complicaciones de nuestro tiempo, el del final inevitable de una Europa dueña del mundo.
 
​De ahí ha salido el ideario de revolución integral, o cambio holístico necesario, que no se queda en las transformaciones políticas y económicas sino que además atiende a la totalidad de la experiencia humana. Lo hace primando valores, convicciones y comportamientos, considerando como un todo indivisible la acción en pro de regenerar la convivencia, para vivir de un modo ético en tanto que ser social y sujeto individual. Arguye que la espiritualidad y la regeneración integral de la persona son componentes básicos del proyecto revolucionario.
 
​Esto demanda repudiar el irreal reformismo burgués al que se aferra una buena parte de lo que aún subsiste del 15-M. La acción en pro de reivindicaciones necesarias para las clases populares en sí misma es positiva pero resulta muy equivocado hacer de ello el centro, lo decisivo si no lo único. Cuando en nuestra sociedad, enferma y desquiciada, se acumulan tantos asuntos terribles y la persona padece una presión múltiple y creciente que, literalmente, la está enloqueciendo, reducirse a pedir medidas “sociales” que, a fin de cuentas, se sustanciancasi siempre en dinero, es muy poca cosa, además de un desacierto estratégico enorme que hoy condena a la marginalidad a sus sostenedores. Lo necesario es promover un programa revolucionario.
 
​Así pues, la desembocadura lógica del espíritu y metas del 15-M es el ideario y argumentariorevolucionario global.
 
​El 15-M ha sido el principio. Vendrán otros movimientos, otras expresiones de insurgencia popular, se llamen como se llamen y adopten la forma que adopten, cada vez más radicales y más sabias, conforme la sociedad se vaya desintegrando. Cuando eso acontezca tenemos que tener la capacidad de aportar unos ideales sublimes y un programa bien diseñado desde la realidad, además de una estrategia y una táctica que sean realmente eficaces, que nos permitan triunfar. Porque luchamos para vencer, si bien la lucha es nuestra principal victoria. Mientras, cuando no son posibles los movimientos de masas, hemos de trabajar lo cualitativo, en grupos reducidos, sabiendo que lo cuantitativo llegará, y preparándonos para ello. La próxima vez no podemos fallar, y no vamos a fallar porque estamos trabajando desde ahora con tal finalidad.
 
Nota: Los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Anónimo

    Heriberto no mientas tanto, que te va a crecer la nariz.

  2. Unknown

    buenas noches Felix, salud i força!!!
    desde luego que estoy absolutamente de acuerdo con tigo….. en el analisis.
    que pasa con la accion?, de verdad hay que ser tan comedidos?, y no quiero que esto se confunda, no me refiero ni por casualidad a violencia!, pero…..
    como combatir la abrumadora saturacion de mensajes del sistema que sustenta el sueño del colectivo, del comun?
    es la calidad un prejuicio imposibilitador para poder desprogramarnos usando el mismo sistema?, o al menos sus canales y sus formas?
    no es licito saturar usando sus propios canales?, no es acaso la propia saturacion del sistema el que produce la alergia y como alergeno deberiamos usar los mismos medios aun con los matices que diferencien la cura de la enfermedad?

  3. Anónimo

    Estoy de acuerdo!

  4. Anónimo

    ¿Quién es Heriberto?

  5. Unknown

    dice el ladron al policia?

Comentarios cerrados.