Comentario al texto de un amigo de Marruecos que vive en Europa y es ateo

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Que vaya por delante que este amigo, Murray Moulay Htaou, no es marroquí sino amazigh, lo que se llama bereber, o rifeño, en castellano, el pueblo norteafricano sometido y semidestruido por la conquista árabe musulmana del siglo VII. Esta fue un genocidio despiadado. Los amazigh no son árabes sino antiárabes, con su propia lengua y cultura, hoy aplastados por los Estados islámicos de Marruecos y Argelia.

Hace años leí un informe sobre la vida en la clandestinidad de los ateos en otro país musulmán, Egipto, y me indignó lo que los hace “la religión de la tolerancia”, la “religión de la paz”. Aterrador. Los textos consagrados del islam condenan a muerte a los ateos, lo mismo que a los animistas. Que en Europa tales atrocidades sean ocultadas a la gente común, cuando no justificadas, requiere una explicación.

Ahora se afirma, con datos consistentes, que es islam está en decadencia, que sus fieles se apartan del clero islámico en cantidades cada vez mayores, que las mezquitas están cada día menos concurridas. Así es. Pero, en realidad, el islam está en decadencia, incluso comatoso, desde el siglo XVIII, y si ha llegado hasta nuestros días es por el apoyo múltiple de los Estados occidentales. Estos, en el presente, sostienen al islam con fines políticos y militares, para tener musulmanes con los que agredir a los pueblos europeos, y con el objetivo de disponer de soldados islámicos como carne de cañón para expandir el imperialismo europeo.

Hay otro motivo más. Presentar a las aterradoras tiranías musulmanas, que chorrean sangre, como la manifestación “ideal” de régimen político, a implantar en Europa en su momento. De ahí la islamización de Europa que están realizando los Estados europeos y las grandes multinacionales grancapitalistas europeas.

En Europa hay muchas personas con una comprensión desacertada de estos asuntos. Olvidan, o no saben, que Franco ganó la guerra civil española por el apoyo que le otorgó el clero islámico norteafricano, 100.000 soldados musulmanes. Tampoco comprenden por qué Hitler y los nazis eran (y siguen siendo) entusiasta del islam, de manera que el proyecto de islamización de Europa que hoy padecemos es, simplemente, la aplicación de dicho programa nazi, esta vez por las “democracias” europeas y la Unión Europea.

De ahí la expresión islamofascistas.

Lo que Murray, el amigo amazigh, cuenta sobre su experiencia en Francia y Alemania, donde topa con autoridades homogéneamente favorables al islam y a los Estados musulmanes, proviene de ahí. Es islam es una dictadura política perfecta, y los entes estatales europeos por eso mismo lo admiran de forma beata y absoluta. Es más, babean ante él. Ese es el motivo por el que maltratan, desprecian y persiguen a aquel joven amazigh, porque cuestiona el mito totalitario y embustero del islam “tolerante”, “sabio”, etc.  

Islam significa sharía, esto es, poligamia, esclavitud, pedofilia, patriarcado brutal, capitalismo despiadado, dictadura estatal sangrienta, anulación de las libertades individuales, ignorancia, fanatismo, concentración de la riqueza en muy pocas manos, falsificación de la historia, anulación de la persona, militarismo, reducción de las mujeres a meras cosas, matanzas periódicas, destructividad, parasitismo, incompetencia, mentiras, hipocresía, sadismo, miseria y muchas cosas negativas y horripilantes más. Sobre todo, es violencia, violencia, violencia… La religión de la violencia, basta leer el Corán para percibirlo.

Por eso el islam ahora se esta desmoronando, simplemente porque la verdad sobre él está siendo difundida ampliamente. Son tantísimas las maldades que ha efectuado y efectúa el islam, en su historia y en el presente, que la mera exposición objetiva y veraz de ellas lleva a gente y más gente a darle de lado, a apostatar, como ellos dicen. Estamos en la era de los ex musulmanes. Algunos de estos, a menudo en árabe, explican la verdad sobre esa “religión” en internet. Por eso el arma más poderosa contra él es la verdad, la verdad desnuda, simplemente la verdad.

Murray, amigo, te apoyamos, estamos contigo, defendemos tu derecho a pensar de manera diferente, a pensar por ti mismo. No se trata de debatir sobre el ateísmo sino sobre la libertad de conciencia, y sobre la perfidia de quienes en Europa te hostigan, te silencian, te acorralan, por abandonar el rebaño de los adoctrinados y sometidos. Nosotros, los europeos de bien, te abrimos los brazos, hermano.

Hay quien sostiene que el islam está en declive en todas partes menos en Europa, y hay bastante de cierto en ello. Aquí florece (aunque cada vez más precariamente) porque los entes estatales europeos lo financian de muchas maneras. Y también porque siguen activos los mercenarios nativos que repiten lo de la “islamofobia”, injuria vil que equivale a argüir que si aplicas el pensamiento critico al islam es porque estás fóbico, porque estas loco…Como no tienen argumentos se ven obligados a acudir a los insultos, cuando no a las amenazas y a las agresiones. Pero cada vez lo tienen más difícil, porque Europa se está poniendo en pie contra el islam, es decir, contra el proyecto nazi, liberal e izquierdista de islamizar Europa.

Nosotros no somos enfermos mentales, pero ellos, quienes de tal nos tildan, sin son islamofascistas. Esto es, fascistas.

Los pueblos sometidos por las oligarquías musulmanas en el norte de África hubo un tiempo en que formaron parte de la cultura occidental. Y tiene que volver a ella, deshaciendo los efectos de aquel terrible y genocida acto de conquista perpetrado por los colonialistas árabes en el siglo VII.

Esto es, vamos ganando.

Ahora se trata de dar respaldo entusiasta en Europa a las personas como Murray Moulay Htaou, con la confianza en que pronto habrá millones como él. Esto es un avance enorme hacia el triunfo de la revolución integral comunal en esta parte del mundo. Tenemos que ganar para los valores, principios y fundamentos de la cultura occidental a una porción decisiva de la emigración musulmana a Europa. Frente al lado positivo de dicha cultura, la occidental, el islam es nada. La cosa es tan formidable que un elemento causal notable de la crisis y desintegración de la izquierda europea es su respaldo al islam. Y todo ello seguirá yendo a más en los próximos años…

A los europeos “tolerantes” con el islam hay que pedirles que recapaciten, que lean el Corán, sin ir más lejos, que no hablen de oídas, que se pongan del lado de los pueblos del Magreb aplastados desde hace milenio y medio por el islam. Esto es anticolonialismo del bueno, del auténtico. Y que se unan a la lucha por una Europa libre de islam, libre de fascismo. Libre de capitalismo, libre de Estados. Una Europa de los pueblos europeos, comunal, revolucionaria, de democracia directa, civilizada. Magnifica.

Nota. En mi Manual para una revolución integral comunal, dos volúmenes, profundizo en los diversos asuntos aquí tratados.

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