El Comunal no es lo que te cuentan

El asunto es chusco, casi todo el mundo cree de buena fe saber lo que es el comunal pero casi nadie lo sabe realmente. Y luego están quienes, por oscuras motivaciones, ofrecen versiones que son inexactas. Un grupo social que no comprende y que tergiversa el comunal es el de los profesores-funcionarios, pues su condición de agentes manifiestos del Estado les veda entender una institución que, ante todo, es antiestatal.

Sobre este asunto habrá que insistir. Lo que se diga aquí no es en absoluto suficiente.

Para comprender el comunal se necesita realizar un esfuerzo investigador de larga duración. Hay que conocer el comunal realmente existente todavía, tratando y escuchando a sus gentes, pero sin olvidar que aquél está hoy, en lo objetivo y subjetivo, profundamente alterado, degenerado. Es necesario leer a los autores que han escrito sobre él, Joaquín Costa, Rafael Altamira, Nicolás Tenorio, Santiago Méndez, David Vassberg, Alejandro Nieto y, sobre todo, a Felipe Esquiroz[1].

Se debe situar al comunal ibérico y europeo en el contexto histórico en que se formó, con el desplome del imperio de Roma y la construcción de una nueva sociedad y un nuevo ser humano, con las revoluciones bagaudas. Finalmente, se ha de admitir que el comunal es radicalmente diferente del capitalismo e incompatible con él.

Una consideración añadida reside en que no es sólo ni principalmente una realidad del pasado, sino una formulación y propuesta global para el futuro, pues sus principios, fundamentos y valores son universales e intemporales en su esencia, aunque se han de adecuar a cada una de las situaciones histórico-sociales concretas.

El comunal es la suma de la sociedad comunal y el individuo comunal. Olvidar al individuo, como hacen los profesores-funcionarios, incurriendo en el error del «sociedarismo», esto es, en la exageración del significa de la sociedad y en el desprecio por el significado y centralidad del individuo y lo individual, es no comprender nada de lo que es el comunal. Porque la esencia de éste es la liberación integral del individuo, de la persona real, no meramente la formación de una sociedad más o menos “perfecta” … habitada por personas muy imperfectas…

Hagamos una relación de los componentes, de los integrantes, del comunal.

  • El concejo abierto soberano y el régimen de democracia directa, sin ente estatal, pues no hay ni puede haber comunal sin concejo[2].
  • Los sistemas comarcales y territoriales de autogobierno, de abajo a arriba.
  • La soberanía integral del municipio.
  • La familia y el modo de producción doméstico.
  • Las decisivas relaciones de vecindad.
  • Los bienes concejiles, artesanales, industriales, de servicios y agrosilvopastoriles.
  • El derecho consuetudinario, de elaboración popular.
  • La asamblea vecinal en funciones judiciales.
  • Las milicias concejiles, o el armamento general del pueblo.
  • Los sistemas de trabajo libre, cooperación y ayuda mutua.
  • La noción y la práctica de la sabiduría popular de expresión oral, que se manifiesta en la forma de cultura popular experiencial.
  • La moralidad en actos, como sociedad moral, economía moral e individuo moral.
  • La prevalencia, ideológica y jurídica, de los bienes inmateriales sobre los bienes materiales.
  • La fiesta popular autoorganizada y convivencial.
  • La calidad de la persona, construida y autoconstruida.
  • La libertad individual, realizada a través de la propiedad, familiar/individual y concejil, dado que la propiedad es el fundamento de la libertad.
  • La libertad para el erotismo natural con una demografia potente.
  • La ausencia de sexismo, sea el patriarcado o el matriarcado.
  • La tecnología de naturaleza emancipadora.
  • La convivencialidad, o la edificación de una sociedad del afecto integral de unos a otros.
  • Esto sólo en lo referido a sus atributos principales.

Respecto a los orígenes de la sociedad comunal y el individuo comunal en Europa occidental conviene entender que únicamente puede ser una revolución, dada la naturaleza revolucionaria de dicha sociedad. El comunal que todavía existe en el presente, aunque ya bastante degenerado, o comunal del pasado-presente, surge en el comienzo de la Alta Edad Media por medio de la guerra popular contra el Estado romano y sus aliados germánicos. Son las revoluciones bagaudas o similares que tienen lugar en Europa occidental y el norte de África.

Bajo el poder del Roma no podía haber comunal, al ser éste incompatible con el derecho romano. Tampoco lo podía haber bajo los reinos germánicos que reemplazan y dan continuidad a Roma, visigodos, suevos, etc., pues igualmente se gobiernan por el derecho romano. Éste se fundamenta en el poder absoluto del Estado y en la concentración de la propiedad de los medios de producción en pocas manos, así que es no comunal y anticomunal[3].

Lo expuesto para el comunal del pasado-presente vale también, e incluso más, para el comunal del presente-futuro. Fracasadas en la práctica las doctrinas supuestamente dirigidas a librarnos del capitalismo, el marxismo, etc., y fracasado no menos el capitalismo, incapaz, por ejemplo, de proporcionar viviendas a la juventud… la sociedad comunal, la economía comunal y el modo de producción comunal se presentan como la única respuesta estratégica con futuro, con densidad, con verdad, con efectividad práctica, para construir un mañana liberado. Eso se hará por medio de la revolución comunal.

Por todo eso, me preocupa el comunal urbano tanto o más que el comunal rural.

Amiga/amigo, para comprender mejor qué es el comunal, y para ir haciéndolo realidad, construyéndolo a través del pacto comunal y la contrasociedad comunal, únete a la asociación libre “Recuperar el Comunal”.

[1] Diré que ellos, menos Felipe, aunque no del todo, y hasta cierto punto David, no comprenden qué es el comunal, pero ofrecen una gran cantidad de datos útiles y algunos análisis particulares correctos. Sin leerlos no se puede opinar al respecto, pero son multitud quienes lo hacen persuadidos de poseer una especie de ciencia infusa sobre el comunal.

[2] Sigo a la espera de que los profesores funcionarios y los politiqueros que se están ahora aproximando al comunal para sus trapicheos institucionales sean capaces de diferenciar entre bienes comunales y bienes de uso común autorizado, esto es, entre comunal y falso comunal. No voy a explicar aquí la diferencia, que es radical, lo dejo como labor suya.

[3] De la demolición y degeneración del comunal, de la sociedad comunal y de la persona comunal me ocuparé en otro texto. Solo quiero señalar ahora que lo efectúa el Estado, desde que éste apareció en los siglos X-XI. La manifestación principal de esa actividad no es, como se suele decir, las desamortizaciones, o apropiación por robo legislado de los bienes comunales por el Estado con su posterior venta a particular, sino la destrucción completa de la soberanía popular que realizan las Cortes de Cadiz y la Constitución de 1812. Incomprender esto evidencia que no se entiende qué es el comunal…